SI SE PUEDE!
Ya empezamos a escuchar en nuestros estadios este himno de fe, cada vez quedan menos partidos, menos margen, más nervios…
Nos enfrentamos al final de la temporada, otro más.

Ya hemos disputado algunos partidos de esos en los que “no se puede fallar”, cuando sabes que cada partido ya no vuelve, es dificil extraer de cada jugador aquello que lleva dentro, porque paradójicamente el exceso de voluntad, a veces, es el camino más corto para dejar de ser efectivo.

Todas las temporadas cuando llegamos a este momento los equipos, en su afan de autoconvencerse, buscan cuales son los motivos por los que ellos y no sus vecinos en la tabla de clasificación , van a conseguir el objetivo.

Si pusieramos un microfono en la mente de cada uno de nuestros jugadores, seguro que escuchariamos argumentos de lo más variopintos , que nos ayudarian a generar un plus de seguridad en el grupo, para hacer frente a las contingencias de la competición, a lo inesperado, a las dificultades no previstas que surgen en cada partido y que son dificilmente entrenables.

El equipo que es capaz de enfrentarse a estar situaciones deformando lo menos posible su silueta futbolística, es el que mejor tiene definido el camino para conseguir el objetivo.

Entre los argumentos antes mencionados casi siempre recurrimos, como no podía ser de otra forma, a los datos objetivos que a esta altura de la competición nos permiten sacar conclusiones sobre los equipos.

Hay equipos con un “hombre gol” , que hace bueno el trabajo del resto, otros buenos sin balón , otros capaces de dominar el juego, otros fuertes en casa o a domicilio, etc.

En realidad y a estas alturas todos los equipos tienen un funcionamiento más o menos reconocible que son capaces de desarrollar mínimamente.

Pero todos esos argumentos pueden ser válidos para ir superando obstáculos, siempre que ante la máxima exigencia y sometidos al más alto examen que supone el final de cada temporada, seamos capaces de manifestarlos.

Hay equipos que con grandes individualidades y un patrón de juego más que potable no han sido capaces de sostenerse en esta exigente competición, y otros que con menos, han llevado la nave a puerto.

En los momentos finales de cada año a lo puramente futbolístico hay que añadirle ingredientes como el convencimiento, la perseverancia, la capacidad para sobreponerse a los golpes, a las derrotas, la capacidad para digerir las victorias, que a veces es hasta mas costoso en los equipos modestos, y la autoestima como grupo, quizá el valor más determinante en estas situaciones.

Con los años aprendes a interpretar las cosas imperceptibles, esas que se sostienen con pocos o ningún dato, pero que son más determinantes que todas las conclusiones objetivas. Pues bien, esa experiencia me dice que hay una cosa en fútbol , o en la vida que para el caso es lo mismo, que ni se ficha ni se entrena, se tiene o no, asi de simple. Y esa cosa que te permite hacer buenas a todas las demás es, por ponerle un nombre EL ALMA.

Que un equipo tenga alma o no va a depender de muchos factores, pero si no la tiene dificilmente puede crearla porque reitero que no es un valor entrenable ni fichable, y para mi este Levante la tiene. Y lo noto a diario cuando veo las miradas de los jugadores en las charlas, cuando los veo hablar entre ellos antes de los partidos, cuando veo como sufren y se alegran en los partidos , en fin , lo veo.

Y este Levante tiene alma porque hay valores que creo que cumplimos como grupo (implicación, compañerismo, solidaridad, autoexigencia,etc), pero el más importante es la confianza reciproca en nuestras posibilidades de Jugadores y Cuerpo Técnico. Esa sintonía que ha fluido desde el primer día de la creencia de lo que propone una parte y otra considero que es nuestro mejor valor como colectivo.

Por tanto, estoy seguro que nos faltan muchas cosas que igual podemos conseguir, aunque a algunas no llegaremos, pero el trecho de camino que dejemos de recorrer, nos lo tiene que acercar la fe que los técnicos tenemos en el trabajo de los jugadores y la creencia de estos en las pautas que intentamos transmitirles.

Esa complicidad se extiende al resto de personas que forman este club que a diario consiguen un ambiente que nos permite desarrollar nuestra labor sin distracciones sin perturbaciones de ningún tipo y con una voluntad de sumar en la misma dirección , cosa que no es fácil aunque pueda parecer obvio.

Asi esta fuerza grupal nos tiene que servir para competir ante todo y contra todos con el convencimiento que por muchas adversidades y sufrimentos que nos depare el camino vamos a ser capaces de conseguirlo, y en este viaje tiene sitio todo aquel levantinista que este dispuesto a ayudarnos. Desde antes pero sobre todo desde ahora tenemos que sacar lo mejor de cada uno y conseguir la permanencia,
MACHO LEVANTE!!

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